
Llegó diciembre y ya se siente la cercanía del invierno y los aires de la Navidad.
Hemos tenido un año cargado de juicios maratónicos contra delincuentes de cuello blanco, de una escalada del crimen, de las alzas medalaganarias de los precios de los artículos primarios de los dominicanos, del aumento en la tarifa eléctrica, los combustibles, el gas propano, el devastador paso de la tormenta Noel y por último, una campaña política in crescendo cada día, que hastía a los ciudadanos.
Estamos pues, en el pórtico de las celebraciones navideñas.
Tiempo para reflexionar sobre lo que hemos hecho y logrado durante el año que termina.
Tiempo para llenar de villancicos los hogares y los corazones en una fiesta de celebración del nacimiento del Niño Dios, según la tradición de las religiones.
Es tiempo, para darle una tregua a este pueblo y dejarlo por un buen tiempo que airee sus esperanzas, sus emociones y las ilusiones escondidas a fuerza de tanta presión a que esta sometido con las cosas negativas sucedidas en el año.
Por ello, exhortamos a hacer un alto en la campaña política tanto a nivel físico como en los medios, para desaturar las mentes de la población y que pueda adentrarse en un tiempo de regocijo, alabanza, reflexión y descanso espiritual para celebrar la Natividad de Nuestro Señor.
Esa es una tregua merecida.

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